Tipos de preguntas para pruebas: cuándo usar cada una
Cada tipo de pregunta mide mejor ciertas cosas. Combinarlos bien hace que la prueba sea más completa y que la corrección sea manejable.
Selección múltiple (alternativas)
Úsala para: evaluar muchos contenidos en poco tiempo, comprensión y aplicación.
- Escribe el enunciado como una pregunta completa; el estudiante debería poder responder sin mirar las opciones.
- Los distractores deben ser plausibles: idealmente, errores típicos de tus estudiantes.
- Evita «todas las anteriores» y «ninguna de las anteriores».
- Mantén las alternativas de largo similar: la más larga suele delatar la correcta.
Verdadero o falso
Úsala para: verificar conceptos puntuales o detectar ideas erróneas.
- Una sola idea por afirmación.
- Evita «siempre» y «nunca», que suelen ser pistas.
- Pide justificar las falsas: así reduces el efecto del azar y obtienes más información.
Respuesta corta y numérica
Úsala para: conceptos, cálculos y datos concretos sin opciones a la vista.
- Delimita el formato esperado: «responde con una palabra», «indica la unidad».
- Define en la pauta qué variantes aceptas (por ejemplo, 0,5 y 1/2).
Desarrollo
Úsala para: explicar, argumentar, analizar y crear.
- Indica qué esperas: «explica dos causas», «da un ejemplo del texto».
- Corrígela con una rúbrica de criterios y niveles: es lo que hace justa la corrección.
- Considera el tiempo: una buena pregunta de desarrollo toma de 5 a 10 minutos de respuesta.
Una mezcla que funciona
Para una prueba de 45 a 60 minutos, una combinación frecuente es: de 10 a 15 alternativas, algunas de verdadero o falso justificadas, 3 o 4 de respuesta corta y 1 o 2 de desarrollo. Ajusta según lo que diga tu tabla de especificaciones.
En Palabra puedes corregir los cuatro tipos desde fotos o PDF de las hojas de tus estudiantes, incluidas las respuestas manuscritas.